miércoles, 4 de abril de 2012

Sentir que puedes volar, sin importar las consecuencias, con esa persona. Y saber que no te soltará, pase lo que pase. Ni aunque le fuera la vida en ello. Eso, eso es un tesoro. Piérdelo, y  no volverás a ser la misma. Es como un premio. ¿Por qué? Por nada en especial. Es como quien se encuentra un billete de 100 euros en la calle. Sí, un premio, un regalo. ¿Por qué? Quién sabe.

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