martes, 14 de enero de 2014

R&R

"Soy mucho menos de lo que sueñas pero a mi lado tendrás verbenas".
Yo sólo soy una adolescente más que vive en un pueblo, Benavente, y lo único que hace sonreír a esta adolescente en plena edad del pavo, eres tú, Rulo, Raúl, el hijo de Tomás. Todo lo que nos haces sentir con tu música es...es difícil de explicar, sonrisas, lágrimas (de emoción, claro)...Eres de los pocos que consiguen una armonía PERFECTA entre música y letra, y es que no hay ni una sola canción tuya que no consiga emocionarme y hacerme pensar.
"Tú no vales para cantar... el R&R te arruinará", no sé si alguna vez te lo han dicho, o simplemente en algún momento de bajón has llegado a pensarlo, pero te voy a decir que es la estupidez más grande que he oido en mi vida. Coño Rulo, que eres enorme joder.
Desgraciadamente, sólo he podido ir a verte en dos ocasiones ( y créeme que no ha sido por no querer). La primera fue aquí, en Benavente, siempre recordaré esa primera vez en la que por fin escuché lo que tanto había esperado..."Desde Reinosa, Cantabria...¡RULO Y LA CONTRABANDA!", te juro que en ese momento se me paró el corazón. No me cansaré de decir que fue el mejor concierto de mi vida, dándolo todo en primera fila, conociendo a más majaretas como yo...fue perfecto. No hay más que ver mi cara de emoción, jajaja.

La segunda fue hace poquito, el 30 de Noviembre en Zamora (Pub 43, como no, mi queridito Mario), en la firma del libro; el poder abrazarte y darte dos besos no lo cambio por nada cabrón, ese día no lo olvidaré nunca, lo que sentí fue increíble, y es que yo nunca habría pensado en que te iba a conocer, ¡y abrazarte!
Tengo nuestra foto de fondo de pantalla en todos los sitios...jejeje ^.^
Bueno, y que ni siquiera sé si vas a leer esto, pero por intentarlo que no se diga. Que eres el mejor Rulo, gracias por existir, por por darnos nuestra ración de Rock en vena, GRACIAS también a la contrabanda, y a todos los que hacéis posible todo esto. SOIS MUY GRANDES, y recuerda, todo lo que hacemos, lo hacemos por verte sonreír.
¡VIVA TOMÁS Y LA MADRE QUE TE PARIÓ!

Fdo: una herida más del Rock and Roll, una expecie en extinción.





sábado, 26 de mayo de 2012


Puedo dedicar mis segundos, mis minutos, mis horas, mis días, mis semanas, mis meses, mis años solo para ti.
En un segundo puedo mirarte, en un minuto puedo besarte, en una hora puedo hacerte reír sin parar, en un día puedo abrazarte y no soltarme, en una semana puedo demostrarte cuanto me importas, en un año sentir muchas cosas.

Y por siempre estar a tu lado

Te quiero tal y como eres, con tus pequeños y grandes defectos que para mi solo son pequeñas tonterias, con tus grandes virtudes que me hacen aprender, con tu sonrisa que ilumina mi vida, con tus ojos en los que me pierdo cuando me miras, con cada parte de ti te quiero de un forma única, y te aseguro que como yo, nadie te va a querer.

Me enamoré de ti. De lo bueno que eres cuando estás conmigo, de lo tierno que te vuelves cuando nos miramos, alejas los problemas cuando estamos juntos. Porque quieres verme bien, feliz y sonriendo. Te juro que jamás dejaré de hacerlo si te tengo. Has hecho de mí, una buena chica, que aprendió a escuchar, que ayuda a quién le pide socorro.
Bob Marley dijo: "Ella no es perfecta. Tú tampoco lo eres, y vosotros dos nunca seréis perfectos. Pero si ella puede hacerte reír al menos una vez, te hace pensar dos veces, si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti. Ella no va a recitarte poesía, no está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper. No la lastimes, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que puede darte. No analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enojar y extráñala cuando no esté. Ama con todo tu ser cuando recibas su amor. Porque no existen las chicas perfectas, pero siempre habrá una chica que es perfecta para ti."
"Érase que se era", típico comienzo de las historias de amor de las películas. Y un "y vivieron felices" o "comieron perdices" para finalizar. Vulgares palabras sin sentido alguno, con las que sueñan miles de chicas queriendo sentirse princesas. Esperan por príncipes azules, que saben que no llegarán. Pero aún así lo esperan.
Sueñan con que algún día llegue con el puño cerrado elevándolo al cielo gritando que es suya. O que se acerque a la puerta de su casa por navidad y le sorprenda con una cantidad inmesurable de frases en carteles. Una serenata desde la calle hasta hacerla sonar en su ventana...Desean demasiado, y se entusiasman pensando que si que llegará. Cuando alguna persona que le quiere tanto, como para dar su vida por ella, dedica su tiempo a hacerle detalles y a intentar mejorar porque ella no busca un tipo normal. Pasan los días, deseando crear su propia película, incluso con un trágico final. Hipotéticamente, imaginaos lo que hubiese pasado si se hubiesen fijado en ese chico sensible que tanto esperaban. En aquel que la iba a buscar, cuando volvía de un largo viaje, al aeropuerto. En ese chaval joven y enamorado que sólo intentaba llamar su atención escribiendo con humo en el aire un corazón. En un amigo más que le daba su chaqueta cuando tenía un poco de frío. Y le abrazaba horas y horas sin querer soltarla. Quizá, ese era el chico que soñaba cada minuto con acortejarla y despertarse a su lado. Poderle levantar con un tierno beso en el cachete recordándole lo guapa que está hasta despelujada y con camisas anchas era lo único que rondaba por sus venas sustituyendo a la sangre. Su corazón bombeaba la lujuría. A pesar de que no fuera un príncipe, se le parecía.
Un latido incontrolable. Va a marcapasos pero se considera latido. Cada vez con más intensidad. Con más fuerza. Fluye desde la punta de los pies, como una pequeña ola convirtiéndose en un majestuoso tsunami. Y es que tú no prevees nada, todo parece normal, cuando de repente sucede. No se sabe cómo. Aún así quizá ni siquiera te esperabas lo más mínimo de todo éso. Tu sangre oscura bombea, rojo pasión. Con una efusividad fuera de lo habitual. Sí, es ese cosquilleo el que siento, cuando sus labios rozan los míos. Y sus dedos, tocan acariciando mi pelo, tirando de él para evitar que se enrrede.
Sin que él lo note, a veces, 
yo le voy acariciando con la mirada.