Se acabó. Lo encerraré por una temporada,a lo mejor para siempre. Nadie jamás volverá a entrar aquí, este músculo es intocable. Por si acaso, le ataré un pequeño paracaídas, solo por si acaso, así la caída será menos dolorosa. Lo meteré en una caja y guardaré la llave en un sitio donde ni el hombre más increíble sea capaz de encontrarla. Tendrán que cortarme las piernas para dejar de bailar. Unas caladas nunca vienen mal. Me pondrán multas por las minifaldas tan excesivamente cortas. Daré vueltas hasta caer al suelo mareada.
Lo malo es que aveces estropeo los sábados por la noche. Recuerdo que lloré hasta dolerme la garganta.Una imagen, solo bastó eso para que mis ganas de todo, simplemente todo, se desvanecieran.Agachada en aquel callejón. Las lágrimas caían en mis rodillas y recorrían toda la pierna hasta el tacón.Oía pasos, pero ni me molesté en levantar la mirada. Noté que alguien se paraba a mi lado. Ahí si, lo mire. ¿Que hace? ¿Porque se acerca? No."Me quedé mirando con cara de hipócrita. Me está ofreciendo un pañuelo. Vaya, huele a esa colonia que tanto me gusta. Es increíble. Tiene los ojos casi verdes. Increíble.Espera, ¿donde está la llave? La guardé muy bien. Dije que nadie entraría, repito, nadie. Mierda. ¿Que hace él con la llave en la mano? Dije que sería intocable.
Te quiero
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