Es una especie de sueño. Todo es demasiado irreal, demasiado surrealista. Tus besos son sinceros, de vez en cuándo, mágicos. Es como rozar de un sólo golpe el cielo con el roce de tus labios. Es como ver las estrellas más brillantes, como volar sin necesidad de alas. Es sentirse más que uno. Más unidos que de costumbre. Es sentirse niña con un par de zapatos nuevos. O, incluso, sentirse llena. En perfecta armonía con todo lo que te rodeaba.
Eres dulce. Sencillo, amante. Arriesgado, rebelde. Tímido. Es él. Y su amor no se compara con nada. Con absolutamente nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario