¿Sabes? No volvería a intentarlo, pero sí retrocedería en el tiempo hasta ese instante. Hasta ese momento de mi vida en el que sí tenía un motivo para sonreír, y no me avergüenzo de decirlo: Ese motivo eras tú. Pero no volvería a intentarlo porque tú ya no eres el y, sobre todo, porque yo no sigo siendo ella. Porque esto se fue apagando con el tiempo y ya no hay chispas que puedan volver a encenderlo. He aprendido que el tiempo puede cambiarlo todo. El tiempo es capaz de distanciar a dos personas que juraron estar juntas para siempre, pero también es capaz de curar heridas que, una vez, sangraron al rojo vivo. Si hay algo que sé del tiempo es que es el único capaz de hacerte creer que algo que también te hizo daño, terminó siendo perfecto. La magia del tiempo consiste en eso; en que si hubo una discusión, solo acabarás recordando el beso que lo arregló todo. Si hubieron celos, recordarás su voz diciendo que tú siempre serás la única… Si lloraste, simplemente recordarás como el te hacía sonreír. Y así, sin más, el tiempo te hará cambiarlo todo… y acabarás preguntándote por qué todo acabó. Así que solo me gustaría saber si, a veces, te acuerdas de nuestra historia, porque tú puedes olvidarte de ella si quieres, pero yo la seguiré recordando y acabaré con la estúpida frase de "Donde hubo fuego, siempre quedarán cenizas" ¿Pero sabes qué? Esta vez NO quiero que las cenizas se conviertan en llamas. Porque NO quiero que me digas que aún me quieres, que no me has olvidado, solo me gustaría que un día, sin querer, se te escapara un: Pues la verdad es que sí, te echo un poco de menos.
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