lunes, 16 de enero de 2012

Como cuando escuchas tu canción preferida mientras te dice que te quiere. Como ese escalofrío que se siente cuando te besan en el cuello.  Como el calor tan reconfortante de tu casa al venir de la calle en un día de invierno.  Como cuando ves la lluvia tras la ventana.  Como oír reír a un niño por primera vez y saber que es gracias a ti. Como el primer día de verano. Como llorar cuando te hace falta o reír en cualquier momento del día.
  Hay situaciones que no te cansas de vivir, películas que no pararías de ver, canciones que no dejas de escuchar, sueños alcanzables e inalcanzables, pensamientos que vienen a tu mente sin avisar y que se quedan ahí hasta que les apetece, hasta que se te gasta la risa o acabas deshidratado por llorar
  Junta todas esas sensaciones: divertidas, tristes, enfadadas, lentas, rápidas, bonitas, feas, acaloradas, de las que cortan el rollo, las que hielan la sangre, las que te hacen enrojecer...  Quédate con el sabor de cada una de ellas, porque cada momento es único. No hay oportunidades perdidas, las que tu dejas pasar las aprovecha otro, así es la vida.


Besa hasta dejar sin aliento, hasta que los labios no puedan más. Da besos inesperados, de esos que sólo salen en las películas. Deja que esa sensación te recorra el cuerpo, porque esa si que no te la van a quitar.

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